El niño guardián de la lluvia

El niño guardián de la lluvia

Por Alvaro Felipe Apráez

Después de una noche trágica, para los habitantes de Mocoa, especialmente de los niños, aparece un guardián acompañado de su mascota de color blanco y manchas negras, quien se ha convertido en el protector de la ciudad y sus pobladores, para luego desaparecer entre la lluvia.

Cuentan quienes vivieron en carne propia la tragedia ocurrida una noche estruendosa de lluvia y relámpagos, que de entre la intensa lluvia salieron una serie de figuras luminosas que ayudaban a las personas a salir del agua con lodo, producto de la avalancha y a ubicarse en lugares seguros, entre los personajes luminosos aparecen tres figuras humanas conformadas por una madre, el padre y un niño un poco distraído, malgeniado y desobediente no mayor a 11 años acompañado de su cachorro a quien llamaba “trueno”.

Juntos tuvieron la fortuna de llegar a tiempo y ayudar a las víctimas, ya que con sus poderes de luz se multiplicaban para salvar vidas y dar calma al dolor que padecían por haber perdido a sus seres queridos; para poder apoyar más, el padre le da al niño poderes especiales y la misión de auxiliar a los niños y niñas que perdieron a sus familiares; es así como de fueron pasando por entre las piedras, los palos, el lodo para socorrer, tranquilizar el corazón a los niños, niñas.

Cuentan los sobrevivientes, al encontrarse con sus hijos, dicen que ellos fueron salvados por un niño acompañado de su perrito que cuando la tocaban sentían una conexión de valentía y tranquilidad.

Los días de paz poco a poco llegaron al poblado, y las figuras brillantes empezaron a ver que su labor de favorecer a los habitantes había terminado y debían partir a otros lugares del universo, sin embargo, dejaron entre sus habitantes mensaje de motivación e invitándolos a la unión, a conservar y proteger el medio ambiente y que la paz reine entre ellos.

Al terminar su misión, el niño le hace una petición especial a su padre; pidiéndole que no le quite sus poderes y que desea quedarse por más tiempo en esta hermosa ciudad para seguir apoyando a los niños y niñas que cuando llueve sienten temor de que algo trágico vuelva a ocurrir.

Cuentan los niños y niñas que cada vez que hay tempestad, la figura de un niño acompañado de su perro, aparece entre la lluvia recorriendo las calles del pueblo para acudir y dar serenidad a sus corazones y luego marcharse.

También cuentan los adultos, que el niño y su perro regresa cada vez que los niños dicen “el niño guardián de la lluvia está aquí” en agradecimiento a su llamado, el comportamiento de los niños cambia.

Plaza Mocoa, Putumayo.

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