Thor y el gigante Hymir

Thor

Thor y el gigante Hymir

Un día los dioses se habían reuni,do en un festín en el palacio del dios del mar, Agir. Ricos manjares habían sido preparados: bueyes abiertos en canal. El hidromel estaba en los barriles, pero no podía ser servido porque no tenía ninguno de los dioses una caldera lo suficientemente grande. Tyr dijo:

— Yo no tengo la caldera que necesitamos, pero sé que mi padre Hymir posee una enormemente grande.

Thor añadió:

— Pues la hemos de conseguir, sea como sea. Guíame a la morada de tu padre.

Los dos dioses se pusieron en camino hacia el límite de los cielos, que era el lugar donde habitaba Hymir.

Cuando llegaron al lar del gigante, éste había salido de caza. Los dioses fueron recibidos por la madre de Tyr, la cual les ordenó:

— Habréis de esconderos debajo de una caldera.

Así lo hicieron. Pronto regresó Hymir, y la madre de Tyr le dijo:

— Han venido a visitarte Thor y Tyr.

El gigante lanzó su mirada terrible, que hundía todo lo que tocaba, y deshizo así siete calderas. Sólo quedó sin daño aquella bajo la cual estaban ocultos Thor y Tyr, que salieron de su escondite.

Hymir declaró:

– Éste es Thor, el que dio muerte a muchos gigantes, el enemigo de nuestra raza.

Pero nada podían hacerle, porque el dios estaba amparado por el derecho de hospitalidad.

Entonces el gigante mandó a su esposa:

Prepara el banquete para honrar nuestro huésped.

La madre de Tyr puso la mesa y asó tres bueyes. De éstos, Thor devoró dos. Las provisiones se consumieron al fin, para saciar el terrible apetito del dios.

A la mañana siguiente, Hymir declaró:

Exhausta está la despensa. Vayamos a pescar.

Thor empleó como cebo una cabeza de los bueyes asados la noche anterior. Llegaron a la costa. El gigante echó su anzuelo y sacó una ballena. Volvió a echar otra vez el anzuelo, y sacó otra. Mientras tanto, Thor había lanzado su anzuelo; el sedal había sufrido un fuerte tirón. Pero el dios sujeto lo la cuerda con sus fuertes brazos y tiró de ella. Subió a la superficie la terrible serpiente Middgar que el dios había capturado. Pero Hymir se precipitó y cortó el sedal y la serpiente volvió a hundirse en el mar.

Terminaron la pesca y regresaron al palacio del gigante. Thor demostró su fuerza llevando a cuestas las dos ballenas; con esto venció a Hymir, que había pretendido hacer lo mismo. Pero, a pesar de ello, se negó a entregarle la caldera solicitada. Le dijo:

— Es necesario que me demuestres tu fuerza otra vez. Es preciso que rompas este vaso de cristal.

Thor rió y añadió:

— Fácil cosa es romper el cristal, cuando hago pedazos objetos de hierro.

Pero al intentar romper el vaso, todos sus esfuerzos fueron vanos. Entonces la madre de Tyr le dijo:

— Tíraselo a Hymir a la cabeza. Y Thor, con toda su terrible fuerza, lanzó el vaso contra la cabeza del gigante y el vaso saltó hecho añicos. Hymir gritó:

— ¡Has vencido, tuya es la caldera! Pero ahora la tienes que levantar.

Tyr quiso levantarla, pero no pudo. Mas para Thor esto no ofrecía dificultad. La levantó y se la puso encima de la cabeza.

Regresaron los dos dioses. Pero en el camino fueron atacados por Hymir, que había reunido una muchedumbre de gigantes. Thor dejó la caldera en el suelo y con su mágico martillo dio muerte a Hymir y a todos los gigantes que acompañaban a éste.

Fuente: Antología de leyendas de la literatura universal de V. García de Diego.

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