El agua y el amor

Bolochen es un pueblo que aunque creció en torno a nueve pozos, periódicamente padecía de sequía. Tenían como jefe a un astuto y valeroso guerrero que se enamoró de una hermosa doncella. La madre de la chica se sintió temerosa de perderla, pues era un amor correspondido y decidió esconderla en el lugar más recóndito que conocía.

La desaparición de la doncella provocó que el jefe se olvidase de su pueblo; rogó a los dioses y pidió ayuda a sus gentes para la bús­queda de la joven. Alguien escuchó un sollozo en una gruta cercana; el rastreo se centró en ella. El guerrero entró y sólo encontró una enorme sima de bordes de cristal, pero el sollozo se percibía. Decidieron construir una enorme escalera con árboles y lianas. Efectivamente, en el fondo se encontraba la muchacha. Fue sacada y con ella volvió la alegría. Dentro de la gruta encontró siete estanques formados en la roca: Chacha (agua roja), Pucuelha (tiene olas como el mar), Sallab (salto de agua), Akabha (agua oscura), Chocoha (agua caliente), Ociha (agua lechosa) y Chimaisha (con muchos insectos).

Desde entonces no importa nada, ni tan siquiera se acordaban de Chac y de las jugarretas que de vez en cuando les hacía cuando les castigaba con la sequía.



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