Dédalo

Dédalo

Dédalo fue un brillante inventor, técnico, arquitecto y artista ateniense. Hay muchas versiones sobre su linaje, pero probable­mente se tratase de un miembro de la familia real de su ciudad de nacimiento. Sócrates (469-399 a.C.) llegó a afirmar que era descendiente de Dédalo.

Su sobrino Talos (o Pérdix) fue a la vez su aprendiz y parece que fue más inteligente y mañoso que su maestro. Inspirado en un pez con una aleta recortada, inventó la sierra. También creó el primer compás y la primera rueda de alfarero. Dédalo tenía tanta envidia que expulsó a Pérdix de la Acrópolis, pero Atenea salvó al muchacho convirtiéndole en una perdiz.

Dédalo debió salir de Atenas por su crimen, asentándose en Creta, donde hizo di­versos trabajos para el rey Minos. Para su esposa Pasifae construyó una vaca hueca de madera para permitir que el toro blanco del que se había enamorado pudiera dejarla embarazada. Esta relación tan extraña dio como resultado el nacimiento del peligroso Minotauro, mitad hombre y mitad toro (ver Minos, Minotauro, El y Pasifae).

Minos quedó tan avergonzado que le pidió a Dédalo que construyese el Laberinto, una red subterránea de túneles y cámaras con una única entrada y salida en la que quedó encerrado el Minotauro, que se alimentaba de carne humana. Los atenienses, que entonces debían pagar impuestos a los cretenses (ver Aegeo, Ariadna y Teseo), tuvieron que sacrificar siete muchachos y siete muchachas para Minos cada año.

Teseo mató finalmente al Minotauro con la ayuda de Ariadna, hija de Minos. Dado que Dédalo había ayudado a Ariadna, Minos le encerró junto con su hijo Icaro en el Laberinto. Dédalo sabía mejor que nadie que era imposible escapar de allí y como último recurso diseñó dos pares de alas compuestas de plumas y cera de abejas para su hijo y para él. Antes de despegar le pidió a Icaro que no volase ni demasiado bajo ni demasiado alto. El invento funcionó, pues los dos salieron volando como pájaros y consiguieron dejar Creta pasando las islas de Délos, Paros y Samos. Aunque Dédalo vigilaba los movimientos de su hijo, éste empezó a elevarse olvidando la advertencia de su padre y, al acercarse demasiado al Sol, la cera de sus alas empezó a derretirse, tal y como había señalado su padre. ícaro se estrelló en el mar y se ahogó, tras lo cual su padre apenado le enterró en la isla que desde entonces llevó el nombre de Icaria.

Dédalo se refugió en la corte de Cócalo, rey de Sicilia. Minos le pudo encontrar gracias a diversas artes. Según el rey sospecha­ba, Dédalo era la única persona que podría resolver la pregunta de cómo mover una cuerda a través de una concha con una forma compleja (una especie de cuerno de tritón) . Dédalo hizo un agujero en la concha y ató la cuerda a una hormiga que se deslizó a través del agujero. Cócalo, no obstante, no quiso entregar a su invitado al rey de Creta y sólo tras el asedio de su ciudad, Cárnico, fue capaz de ceder. Invitó a Minos a un banquete para sellar la paz. Antes de la comida le ofrecieron al cretense un baño atendido por las hijas de Cócalo. Dédalo había cons­truido unos conductos especiales para llevar agua hirviendo hasta la bañera, lo que resultó fatal para Minos.

Dédalo murió en Sicilia probablemente. En la Antigüedad, algunos edificios importantes, obras de arte y herramientas fueron atribuidas a él. Se cree que inventó la vela, el mástil, el pegamento, el hacha y la plomada. También creó estatuas de madera con ojos y articulaciones movibles que podían desplazarse. Según algunas fuentes, incluso construyó las pirámides de Egipto. Su figura empezó a parecerse a la de la deidad egipcia del arquitecto Imhotep, autor de la primera pirámide escalonada en Sakkara para el fa­raón Djoser y también responsable de múltiples invenciones.

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