Salmoneo

Salmoneo

Salmoneo, hermano de Sísifo, señor de Elide, fue un príncipe rico, injusto y de corazón soberbio. Había fundado una magnífica ciudad, Salmonia, y llegó a tales extremos de orgullo, que pre­tendió que sus subditos le tributasen honores divinos, le ofreciesen sacrificios y lo tuviesen por Zeus. Como Zeus, recorría su país y las comarcas griegas, sobre un carro parecido al del Tonante. Además, remedaba el rayo del padre de los dioses sirviéndose de antorchas arrojadas a lo alto, y el trueno haciendo correr sobre puentes de hierro caballos salvajes que golpeaban el piso con las herraduras. Mandaba asesinar a criaturas humanas y pretextaba luego que el rayo las había herido. Zeus, desde el Olimpo, observaba aquella vesánica conducta y, cogiendo de unos nubarrones un rayo auténtico, lo envió zigzagueando contra aquel mortal que recorría la Tierra con loca insolencia. La chispa atronadora aniquiló al Rey junto con la ciudad por él erigida y todos sus habitantes.


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