El león y la cabra

El león y la cabra

La Vieja cabra daba cabriolas metida en una piel de león, en la que se había envuelto cuidadosamente. Lisonjeaba su vanidad el ver cómo las dulces ovejas huían a las praderas, presas de terror, y las ardillas trepaban a las ramas más altas de los árboles, chillando con enojo. Hasta el zorro se ocultó en su madriguera, observando cautelosamente con sus relucientes ojos.

-¡Los he engañado a todos! -dijo con alegría la cabra, y dio una voltereta de contento.

¡Qué astuta era!

Pero, de pronto, hubo gran alboroto en el bosque cercano, y un imponente león penetró en el claro. Durante un instante, el gran rey de la selva permaneció inmóvil, observando las cabriolas de la pequeña cabra, que seguía dando saltos…, tan complacida de sí misma que no veía lo que pasaba a su alrededor.

El león resopló pesadamente y abrió sus mandíbulas, que parecían una caverna. Sus dientes brillaban cruelmente, y su lengua se paseaba sobre sus quijadas. Luego, lanzó un bramido ensordecedor.

La cabra dio un salto y, dejando caer su disfraz, se alejó corriendo hacia los bosques, presa de indescriptible pánico. y todos los animales pequeños rieron ruidosamente. El falso león no lograba impresionarlos, cuando estaba allí el auténtico.


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