Ruinas de Copán

Ruinas de Copán

La zona arqueológica de Copan se encuentra ubicada en la parte más occidental de Honduras, dentro de los límites lingüísticos del área Chortí, dialecto derivado de la antigua lengua Maya. La parte restaurada se conoce como “Parque Arqueológico de las Ruinas de Copan” en el que hay cinco plazas o atrios y varios templos, con las esculturas más sobresalientes y monumentos arquitectónicos construidos por los Mayas de la época clásica. En Copan la fecha inscrita más antigua encontrada hasta hoy es 9.3.6.17.18. año 501 después de Cristo; y, la más reciente es 9.18.10.0.0. año 800 D.C.; sin embargo, se encuentran indicios de que grupos de recolectores y cazadores se encontraban establecidos en esta zona 2,000 años antes de Cristo, más o menos. En Copan es frecuente encontrar cerámica Mamón o abuela, y también: Chicanel, Tzokol y Tepeuh.

Rastros fehacientes del período formativo de la Civilización Maya de Copan, se encuentran en los grupos de El Sapo y de Titoror. En el primero tallas toscas en la roca bruta, y sus montículos sin explorar no se sabe qué ocultan. Titoror muestra una época en que los mayas quizás no conocían o dominaban el estuco y menos la talla, apenas sabían como labrar la piedra pero conocían como pigmentaria. La primitiva estela de Quebrada Seca y frente a ella tres quemadores de copal y un altar, nos hacen meditar en aquellos ritos dedicados al sol naciente.

La entrada por la avenida principal del Parque Arqueológico de las Ruinas de Copan, con montículos a sus lados, aún sin explorar, cubiertos de arboleda tropical, dá al visitante un impacto de esplendor lleno de paz; luego, se empieza a meditar, pareciendo increíble que aquél sitio haya sido el centro científico de la época clásica de los Mayas, “la ciudad en donde aparece el uso más antiguo de los numerales en forma de cabeza”; lugar en donde el nuevo método de computar los meses lunares se empleó en el año 682 D.C.; el lugar en donde se hizo el cálculo más completo del año trópico, acontecimiento que aparece conmemorado en el Altar “Q”, con una reunión de la Academia Maya de Ciencias, con astrónomos de otros centros mayas de la época.

Causa gran admiración poder apreciar en COPAN las distintas esculturas, estelas y altares; los golpes precisos dados por los talladores con herramientas rudimentarias, cinceles hechos de rocas durísimas, encontradas en la toba volcánica y otros de pedernal y de obsidiana. Estos artistas en la talla, lograron hacer sobresalir de los bloques de roca andesita, acarreados de las canteras que están a la vista del Parque, las figuras humanas de sus altos personajes, algo que no pudieron lograr los talladores de otros centros mayas del viejo imperio o época clásica. Se nos pregunta: ¿por qué en Copan no hay tallas de figuras guerreras? . La respuesta es simple: en Copan la clase de dirigentes fue de científicos y no de guerreros.

El pequeño museo de San José de Copan, muestra una rica colección de tesoros de incalculable valor arqueológico; cuchillas de obsidiana, cerámica, collares de Jade, pendientes y placas de obsidiana y de jade, esculturas variadas; las cuchillas de obsidiana encontradas en el Templo 11 que se encuentran en una de las vitrinas, parece ser que fueron empleadas para afeitarse y para hacerse tatuajes cicatrizables. Debe tenerse presente, además, que una de las expediciones del Museo Peabody encontró en Copan, las primeras pruebas de dentistería prehistórica que constituye el primer testimonio de incrustaciones hechas hace más de mil años según la exposición hecha por el Doctor en Dentistería R.R. Andrews en el Primer Congreso Médico Panamericano realizado en la ciudad de Washington.

Escribir sobre Copan con toda la amplitud deseada, necesitaría de varios volúmenes y aún así, se corre el riesgo de olvidar aspectos interesantes; solamente visitando Copan, con detenimiento y estudios, puede valorarse su riqueza.

Colaboración de Rodolfo Díaz Zelaya.

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